Un hombre permanece sentado en silencio, contemplando el mar infinito.
Su mirada se pierde en el horizonte, donde el cielo y el agua se funden en tonos suaves.
La escena respira calma, introspección y un toque de melancolía, como si buscara respuestas en la inmensidad.
Todo ello, junto al efecto desenfocado y al filtro B&W, componen una escena irrepetible.

Comentarios
Publicar un comentario