Dos instantes distintos, pero una sola alma que podría reconocer incluso con los ojos cerrados. En cada gesto suyo, hay un eco de lo que siento. Profundo, sereno, inmenso. Éstas fotografías no necesitan color porque él lo es todo para mí y tiñe cada segundo de mi vida con su luz. Mi calma, mi tormenta, mi horizonte y mi refugio. No importa la pose, el ángulo o la luz porque, cuando está él, todo se vuelve arte.
¡Hola! En primer lugar, gracias por haber llegado hasta aquí. Soy Luna, una fotógrafa amateur de 34 años con ojos curiosos y una cámara como compañera de aventuras. Este blog es mi rincón visual, donde comparto momentos cotidianos, paisajes que me inspiran y pequeños detalles que suelen pasar desapercibidos para la gran mayoría. No busco la perfección, solo capturar emociones reales, escenas que cuentan historias y transmitir algún tipo de emoción a quién las ve.



Comentarios
Publicar un comentario