Cadenas borrosas, fragmentos de metal que no siempre brillan, pero que aún así sujetan y retienen.
En blanco y negro, en bronce, entre sombras:
No toda prisión tiene barrotes visibles.
Las ansias de libertad no siempre gritan; a veces, apenas susurran. Y solo cuando enfocamos hacía dentro, descubrimos que en muchas ocasiones, somos nosotros mismos quienes sostenemos la llave.


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